La niña lo sabe sin saberlo, no se trata de heredar un universo, se trata de encender el propio eje y dejar que todo lo demás encuentre su lugar.
Elige la fuente antes que el mapa, y la luz que orienta antes que los recorridos que tranquilizan. El astronauta le ofrece órbitas de caminos seguros. La niña no rechaza los planetas, rechaza que otros decidan qué cielo le corresponde.
Ella pide el Sol, no el objeto, el centro.
No el conocimiento prestado, la conciencia viva.
Y es que querer el Sol, es negarse a vivir girando alrededor de verdades ajenas.
AstroReflexión
Verónica M.G
AC Sagitario




