La mente como un campo de frecuencias.
El pensamiento es una corriente eléctrica.
Cada idea que sostienes, cada emoción que repites, emite una frecuencia. Y esa frecuencia no solo afecta tu cuerpo, modifica el campo que te rodea. La mayoría de las personas piensan sin saber que están generando ondas, como un transmisor que no conoce su potencia.
Pero cuando te vuelves consciente de tu pensamiento, cuando eliges qué vibración sostener, dejas de ser ruido y te conviertes en señal.
Tus emociones son las válvulas de ese circuito, si están bloqueadas, la energía se acumula, si fluyen, la corriente se eleva y todo se ilumina. El universo, decía Tesla, es pura frecuencia. Y tú, como parte de él, eres un instrumento en constante afinación. Cada símbolo, cada imagen interior, es una chispa que te recuerda la conexión con el vacío fértil que lo contiene todo.
No se trata de pensar más positivo, sino de pensar más coherente. De alinear tu pensamiento, tu emoción y tu acción, hasta que la electricidad interna se vuelva luz externa.
Esa es la Alquimia moderna, convertir la mente dispersa en mente creadora, el ruido emocional en armonía, y el cuerpo en antena del Alma.
AstroReflexión
Verónica M.G




