El Puente Zuazo, en San Fernando (Cádiz), fue un punto estratégico de defensa y acceso a la Isla de León.
Su importancia histórica se hizo especialmente visible durante el asedio napoleónico de Cádiz (1810–1812). Las fortificaciones vinculadas al puente y al caño de Sancti Petri contribuyeron a cerrar el acceso terrestre hacia Cádiz y dificultaron el avance francés.

El Puente Zuazo convirtió un paso en frontera, por allí no solo se defendía una ciudad, sino la posibilidad de que Cádiz siguiera siendo un territorio no sometido. Un puente que, en vez de unir al invasor con Cádiz, decidió convertirse en muro.

Me gusta su fuerza simbólica, precisamente en esta paradoja, una construcción destinada a comunicar se convirtió, en el momento decisivo, en instrumento de resistencia.
Este fin de semana han aparecido delfines en el puente.
Solo el inconsciente se atreve a olvidarse de esconder las estrellas.
Verónica MG
1-8-2026
Ministerio Rumbo Divino
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