Las élites buscan someter la libertad expresiva bajo el control digital.
Catorce países apoyaron la propuesta del control sobre nuestros derechos, entre ellos gobiernos de signo muy distinto: Francia, Hungría de Orbán, Italia de Meloni y España de Pedro Sánchez, alineados todos con la presidencia danesa.
Reconocemos y agradecemos el gesto firme que han tenido Luxemburgo y Alemania, los únicos Estados que no han firmado la entrega de este derecho fundamental. Agradecemos a Luxemburgo y Alemania por sostener la grieta necesaria, esa que permite que la luz de la libertad aún se cuele.
¿Dónde estamos mirando?
Este gesto no es pequeño, es un gran recordatorio: La libertad sin conciencia global hace que la libertad personal se convierta en espejismo. La responsabilidad compartida es la única que puede proteger lo que queda y fecundar lo que viene.
Mira al mundo, no basta con cantar la canción de nuestro yo.




