Érase una vez ahora

Érase una vez ahora, Caperucita exclamó con determinación:

– ¡Oh qué alegría, el lobo también soy yo¡

Cuando esta verdad se integra, el colectivo deja de vivir en la división y comienza a madurar en conciencia. Si la Caperucita que todos hemos sido reconoce que el lobo también es ella, se deja de proyectar el peligro afuera y la consciencia empieza a hacerse responsable de su propia fuerza.

-Rumbo Divino-

Para la configuración del Alma Colectiva.

Verónica MG.

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