Cuando la sustancia Venusina fluye bien, una persona puede disfrutar sin culpa, crear relaciones recíprocas, aprecia la belleza del mundo y reconoce su propio valor dentro del mismo. Cuando está herida o bloqueada, pueden aparecer dificultades para recibir amor, relaciones basadas en la complacencia, miedo al rechazo o sensación de no merecer placer o abundancia.
Lejos de la cutre idea del amor romántico, Venus tiene que ver con algo muy profundo, “Nuestra Relación con el Placer de Existir”. Pero también revela cómo aprendimos a valorarnos a nosotros mismos. Por eso Venus no solo describe lo que nos gusta, sino lo que creemos que merecemos recibir.
En su axioma más profundo, Venus representa la inteligencia del Corazón que Sabe Crear Vínculo y Armonía.
¿Te permites disfrutar de las cosas simples sin sentir culpa o presión por producir?
¿Sabes reconocer lo que te gusta y expresarlo, o sueles adaptarte demasiado al gusto de los demás?
¿Qué cosas te hacen sentir belleza o gratitud en la vida cotidiana?
Nada es nada hasta que lo nombras.
Verónica M.G
Ministerio Rumbo Divino




