Confío en el cuerpo
que no sabe mentir con palabras bonitas.
Confío en el cuerpo que no tiene decisiones decorativas
ni excusas con nombre propio.
Solo un gesto que aparece
y me desarma.
No hay negociación posible,
insondable infinito
el cuerpo sucede.
Aquel que cree ser
se estrella una y otra vez
contra la franqueza del movimiento que surge.
Vivo como mundo
una frontera porosa
donde lo que soy
y lo que ocurre
se confunden sin permiso,
y cada paso me desmiente.
Y en esa intemperie
donde pulsa el frescor
cada latido me corrige.
El viaje siempre continúa,
como un juego que se juega solo
y me incluye.
Verónica MG
(AstroReflexión)




