Del Mar a la Montaña…

Y se quedó atrás la corriente que arrastra.

Y se asoma la consciencia desnuda de aquello que permanece cuando todo lo personal ha sido rendido. Y se intuye el movimiento, y se siente la vida avanzando antes de que exista una forma concreta. Y se percibe el pulso evolutivo, como un comando vibratorio que la mente inferior todavía no comprende.

En verdad, la Voluntad de Ser, se precipita como una chispa pura, antes de tomar forma o narrativa. Los circuitos, no pueden seguir un camino, lo inauguran. Por eso no busca señales externas, las siente. Entonces, su antena es la intuición que percibe el movimiento que el Alma desea realizar. Mientras la personalidad quiere actuar, el Alma en Aries quiere comenzar.

Cuando vibras en coherencia,

es como La Voz que dice: “Ve”.

Y el mundo interno obedece sin miedo.

Cuando dejé de ser ola,

creí haber llegado al océano.

Entonces el océano me pidió que fuese Fuego.

Dime, discípula:

¿Qué arde cuando ya nada queda por disolverse?

🙏

(AstroReflexión)

Sol natal en Aries, grado 4.

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